El anhelo de tener una guitarra

guitarra

Fuente: Surfbaby

Cuando llegó el tan esperado día de mi cumpleaños, mi ánimo no era el mejor, pero se acercó mi padre junto con mi madre a felicitarme y  me dieron una gran caja en forma rectangular envuelta en papel fosforecente con detalles de notas musicales. Lo desempaqué con tanta alegría, pues era nada menos que una guitarra acústica de color miel. Al tocar las cuerdas daban un sonido que me parecía indescriptible y agradecía a mis padres por el esfuerzo tan grande que realizaban  al darme una sorpresa con tan bello regalo.

No contaba sin embargo, con que todas las guitarras son fabricadas para usarse por personas diestras, los grandes músicos  que son zurdos utilizan guitarras que son fabricadas especialmente para ellos. Y otras personas aprovechan a aprender con la mano derecha a tocar la guitarra aunque sean zurdos, pero mi realidad no la podía negar, la guitarra que tanto deseé y me regalaron mis padres tenía al menos para mi, las cuerdas al revés.

Era todo un contratiempo pero estaba lejos de renunciar al sueño de tocar la guitarra, y por ello comencé a investigar sobre cómo podía adaptar mi nueva guitarra y aprender a tocarla. Quité las cuerdas, adapté los los espacios de las cuerdas más gruesas y las ajusté a las clavijas. La guitarra se miraba exactamente igual pero para mi significaba que era la guitarra que podría tocar, mía y modificada por mi mismo.

Aunque no podía inscribirme en un curso para aprender a tocar la guitarra, me compré libros donde aprendí los acordes para entonar notas y memoricé cada una con la ayuda de mi hermanita, porque ella me ayudaba a que colocará los dedos en las cuerdas correctas y poco a poco fui sacando notas de mi guitarra.

Podía sacar melodías con ritmos debido a que mi oído se había afinado, la primera canción completa que aprendí a tocar fue “Julia” de The Beatles. Una mañana viendo televisión aprendí a tocarla y memoricé cada nota y acorde. Fue hasta pasado un año que mis padres pudieron inscribirme en una academia de música. Aprendí  a leer las partituras y me sentí tan orgulloso de mis logros, no renegué de mi condición de zurdo que me impedía aprender fácilmente como los diestros a tocar la guitarra.

Y me sentí tan orgulloso de mis logros y de mis padres que dieron su mejor esfuerzo haciendo realidad mi sueño de tener una guitarra para aprender a tocar con ella la música que quería porque ellos confiaban en que aprendería y nada me detendría. Hoy es mi pasatiempo favorito, he enseñado a mis amigos a tocarla, tengo un sin número de anécdotas e historias de vida relacionadas con este logro.

Esta anécdota personal la he recordado gracias a la frase que me tocó para hacer este ensayo, “El pesimista se queja del viento, el optimista espera que cambie y el realista ajusta las velas“.

Este es el estupendo ensayo de Marvin Hernández sobre la frase inspiradora que le fue asignada, aunque tiene algunos cambios para mejorar la comprensión, no cabe duda que es una muestra de que ante las adversidades hay  que reinventarse para superarlas y nunca sentirnos vencidos.